“Los accidentes e incidentes humanos y medioambientales en las empresas son la activación de un trauma que nos posibilita revivir el pasado de nuevo, para aumentar la consciencia corporativa y humana. No verlo nos cuesta en España 50.000 millones de euros, y pone en jaque nuestro Estado de Bienestar”.
Esta afirmación, lejos de ser una metáfora, es el resultado de más de dos décadas de experiencia investigando cómo las dinámicas familiares y colectivas inconscientes se trasladan a los entornos laborales, generando bloqueos, enfermedades, accidentes y una desconexión profunda entre las personas y su propósito común. Esto supone más de 50.000 euros, en costes por absentismo, accidentes y enfermedades, a las arcas públicas y privadas al año.
Vivimos secuestrados por el pasado
El trauma se activa, aquí y ahora, a través de un estímulo externo que actúa como detonante. Este estímulo abre la caja de los truenos del marcador somático, como lo denomina el Catedrático de Neurobiología de la Univ. del Sur de California y uno de los padres de las neurociencias, Antonio Damasio. En ese preciso instante, se desencadena una reacción neurofisiológica: se emiten hormonas y neurotransmisores, se enciende la cadena de sinapsis neuronales, y se activan reacciones fisiológicas que llegan a las células de los órganos encargados de ejecutar una acción. Todo el sistema se pone en marcha como un telegrama que salta de poste en poste.
Cuando el trauma activado es, por ejemplo, la salida forzosa de la casa familiar durante una guerra, y el juramento de un antepasado de que nunca más le arrancarían nada de las manos, el ingeniero industrial de hoy —su descendiente— insistirá en no detener la línea de producción a tiempo. No verá que soltar el empeño de sacar algo adelante, “contra viento y marea”, no es morir, como le ocurrió a su abuelo. Al contrario, abandonar a tiempo es salvar la vida.
El precio de la inconsciencia: el fin del Estado de Bienestar
Interpretar la realidad desde traumas pasados inconscientes es uno de los mayores impedimentos para garantizar la seguridad, la salud y la sostenibilidad en nuestras empresas y en la sociedad. Es, en esencia, la causa de fondo del colapso del sistema sanitario, del absentismo laboral y del deterioro del Estado del Bienestar. Vivimos con un 80 % de inconsciencia, mirando sin ver, atrapados por una programación emocional que nos secuestra, si no somos conscientes y lo integramos con curiosidad, compasión y sin juicio.
Después de 25 años trabajando el inconsciente corporativo con las primeras metodologías registradas a nivel mundial en este campo —La Gestión de la Motivación (2002) y la Consciencia Corporativa Emocional (2009)— hemos recopilado más de 30.000 marcadores somáticos del Inconsciente Corporativo que demuestran que las personas que se agrupan en un sistema social o productivo tienden a enfermar o accidentarse por un trauma inconsciente no integrado de su sistema familiar y colectivo. Dios nos cría… y nosotros nos juntamos, unidos por una ceguera común que, paradójicamente, anhela ver.
Soltar el pasado y abrirnos con coraje a lo nuevo es lo que nos toca
Solo cuando ponemos luz en el trauma inconsciente que ha provocado el accidente o enfermedad, cuando entendemos el significado simbólico que representa y trabajamos para integrarlo, comprobamos que algo nuevo es posible.
Eso nuevo, en el marco de nuestras metodologías, se denomina Acción Eficaz Consciente: no es una respuesta instintiva, ni un automatismo inconsciente, ni una acción racional limitada por el 5, 10 o 20 % de consciencia habitual, denominada en el entorno de la consultoría tradicional benchmarking. Es una acción que incluye a todos, sin juicio, con compasión: al que robó la casa y al que la perdió. Es una acción que nace de la inspiración y la intuición de integrar sistémicamente todo y a todos, aquí y ahora, en todas y cada una de los 32,5 billones de células de nuestro cuerpo-mente. Liberamos así al descendiente de tener que compensar aquel trauma pasado con acciones inconscientes como el no rendirse o no soltar, creyendo que eso arreglará un pasado muerto que hay que honrar y dejar marchar, para poder vivir en plenitud y prosperidad.
Isabel Salsamendi, Dirª Fundación Figeva.





